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Leishmaniosis canina

Leishmaniosis en caninos: la enfermedad de la que todos hablan

Se trata de una enfermedad parasitaria grave en el perro, causada por un parásito (protozoo microscópico).

Los órganos internos también pueden quedar afectados y, en algunos casos, causa anemia, artritis y una enfermedad renal grave.
La enfermedad

La leishmaniosis es una zoonosis causada por la Leishmania, un parásito protozoario que se transmite por la picadura de un pequeño insecto (el flebótomo o “mosca de la arena”). En América es transmitido por flebótomos que pertenecen a los géneros Lutzomyia.

Actualmente la leishmaniosis es una enfermedad incurable y con alta distribución a nivel mundial. Por eso es imperativo combatirla con todos los instrumentos que se disponen.

Cuantas más medidas se adopten para reducir el riesgo de infección y frenar el desarrollo de la enfermedad, más se reducirá el contagio y la propagación.

El perro doméstico actúa como reservorio de este parásito.

En esta especie la leishmaniosis es una enfermedad crónica víscero-cutánea causada principalmente por Leishmania infantum. En algunos casos también se han aislado en perros L. braziliensis, L. major y L. tropica.

Algunos roedores y otros mamíferos también pueden ser reservorios de este parásito.

En los perros es una enfermedad muy grave. Puede provocar la muerte del animal y, en los casos en los que éste llega a sobrevivir, se convertirá en un enfermo crónico.
La leishmaniosis puede afectar al hombre y representa un grave problema principalmente en países no desarrollados. Esta enfermedad es, por tanto, de mucha importancia en salud pública.

En humanos se han descrito varias formas de manifestaciones clínicas, que se han dividido en tres entidades: leishmaniosis visceral, leishmaniosis cutánea y leishmaniosis mucocutánea.

Como la infección ocurre por la picadura de un flebótomo portador de Leishmania, el riesgo de contraer la enfermedad aumenta en función de condiciones geográficas y climáticas.

La amenaza de una picadura de flebótomo es más alta al aire libre, en las zonas con más humedad y materia orgánica y durante los meses más cálidos del año. El peligro también se multiplica con el ocaso, ya que es durante las horas de menos luz cuando el insecto busca alimento.

Los síntomas de Leishmaniosis en caninos

Los síntomas de esta enfermedad en los perros son muy variados y difieren entre individuos.

Los más identificables son la pérdida de pelo en algunas zonas (principalmente alrededor de los ojos), la descamación o la aparición de nódulos en la piel, así como un crecimiento anormal de las uñas; formación de úlceras en el borde de las orejas, entre los dedos o en la parte blanda de las patas, aparición de sangre en orina o mucosas nasales, conjuntivitis y diarrea.

Además los síntomas descriptos pueden agregarse otros trastornos como la inflamación de los ganglios, anemia, insuficiencia renal, inflamación del hígado o el bazo, fiebre, atrofia muscular, artritis, vasculitis, adelgazamiento, fatiga y abatimiento, etc.

Mientras algunos perros desarrollan los síntomas de la infección, otros la cursarán de forma asintomática, pudiendo llegar a permanecer clínicamente sanos durante meses o años. Algunos factores que juegan un papel relevante a la hora de determinar una mayor o menor resistencia a la enfermedad son la genética, la edad y el estado inmunológico (que contempla a su vez variables como la alimentación, el estrés o el padecimiento de otras enfermedades).

Diagnóstico

El diagnóstico de un perro infectado no es sencillo. No existe una prueba de laboratorio que ofrezca por si sola un resultado inequívoco. Esta complejidad deriva del hecho de que no todos los perros portadores (infectados) desarrollan la enfermedad.

La medición de los anticuerpos es un método imprescindible para la detección de la infección y de su gravedad, conjuntamente con la valoración clínica del perro.

Pruebas serológicas: test cuantitativos y test rápidos

La IFI (inmunofluorescencia indirecta) es la técnica más utilizada y recomendada por todos los grupos de expertos internacionales.

Se basa, no solamente en detectar la presencia de anticuerpos, sino sobre todo, en cuantificarlos.

La técnica ELISA también es muy útil para medir la cantidad de anticuerpos.

Otro tipo de exámenes serológicos son los test rápidos, que pueden realizarse en la clínica veterinaria (ver foto 4). Solo indican positivo o negativo sin medir la cantidad de anticuerpos, pero al proporcionar resultados inmediatos y ser altamente sensibles, son útiles como prueba preliminar. Un resultado negativo en un test rápido, en un animal sin síntomas indicaría, con alta probabilidad, que el perro está sano. Un resultado positivo, por el contrario, necesitaría otra prueba adicional (cuantitativa) para precisar si la cantidad de anticuerpos es lo bastante elevada como para considerarlo infectado.

Confirmación

El diagnóstico definitivo se realiza por la observación microscópica de parásitos en los preparados citológicos, histopatológicos, serología o detección del ADN del parasito por medios moleculares (PCR).

Prevención y tratamiento

Hay dos formas de evitar el desarrollo de la leishmaniosis en el animal. Por un lado, evitar el contacto con los flebótomos infectados (portadores de la Leishmania) y por el otro, actuar sobre el parásito.

Para los perros que viven en zonas endémicas, es muy complicado aislarlos todo el tiempo del contacto con estos insectos parecidos a mosquitos.

Prácticas rutinarias como alojar el animal en el interior de la casa durante el periodo de actividad de los flebótomos (desde el atardecer al amanecer), poner atención en puertas y ventanas, vigilando no dejarlas abiertas por mucho tiempo, poner mosquiteros y utilizar insecticidas ambientales, son soluciones domésticas que ayudan a prevenir una posible picadura.

Insecticidas y repelentes aplicados al perro

Existen en el mercado veterinario, productos específicos para reducir el número de picaduras de los flebótomos. Los insecticidas o los repelentes sobre el perro (collares o pipetas) tienen como primer objetivo disminuir el riesgo de infección de un perro sano. Cabe resaltar que si bien los insecticidas y repelentes aplicados directamente sobre el perro disminuyen el número de picaduras, no las previenen al cien por cien, por lo que el peligro de infección de leishmaniosis, aunque aminorado, sigue existiendo.

¿Existe una vacuna contra la leishmaniosis canina?

En el 2011 Virbac lanzó la primera vacuna contra la leishmaniosis canina en Europa como resultado de más de 20 años de investigación de vanguardia, contando con la colaboración de científicos del más alto nivel.

La vacuna Canileish solo está indicada cuando existe la certeza de que el perro no está infectado.

Combinar la vacunación con los insecticidas adecuados, se postula en muchos países como el método más efectivo para proteger al perro contra la enfermedad.

Mientras los insecticidas y repelentes tópicos reducen las picaduras, la vacunación protege al animal aunque haya sufrido la picadura de un flebótomo infectado.

Tratamientos

Varios fármacos son utilizados para la terapia de la enfermedad tanto en humanos como en caninos, estos son capaces de mejorar los signos clínicos temporalmente o curar clínicamente a los perros, pero ninguno elimina de forma definitiva la infección.

Entre las drogas utilizadas desde hace años, se encuentran los antimonios pentavalentes, de uso inyectable y con serios efectos secundarios y el alopurinol, de administración oral, más económico y seguro pero requiere un tratamiento de varios meses. Recientemente se comenzó a utilizar en perros la miltefosina, una droga de uso oral con escasos efectos secundarios y rápido efecto en disminuir los síntomas en los caninos enfermos.

El uso de estas drogas depende de las recomendaciones realizadas en la campaña de control implementada en cada país.

Sandra, de @paseando_con_blondi, te explica qué es la leishmaniosis canina

Sobre el autor

Dra. MSc. Adriana Drocco

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  • ¿Cómo puedo proteger a mi perro?

    Aunque utilizar insecticidas y mantener a tu perro a cubierto durante las horas de mayor riesgo (crepúsculo y amanecer) puede reducir el número de picaduras de los flebotomos, al final ambas medidas pueden resultar insuficientes. Afortunadamente, ya puedes solicitar información a tu veterinario sobre la vacunación contra la leishmaniosis canina.

  • ¿Qué peligro corre mi perro de contraer leishmaniosis?

    Los flebotomos pueden encontrarse en muchos hábitats del sur de Europa. En las regiones que bordean la cuenca mediterránea (España, Italia, Grecia, Portugal, sur de Francia, etc.), existe un riesgo especialmente elevado para los perros. España es un país de alto riesgo y la leishmaniosis está presente en la mayor parte del territorio.